Un cuento nos narra la historia de un reino muy lejano, gobernado por un rey justo y sabio. Su hijo, el príncipe heredero, era avaricioso y orgulloso, le gustaba el poder, siempre conseguía lo que quería sin importarle la manera de alcanzarlo. Durante un viaje en el que el príncipe había partido con varios barcos llenos de hombres a la conquista de los reinos vecinos y sus tesoros, el rey cayó enfermo. La situación se complicó, el rey no sobreviviría a la enfermedad por lo que enviaron a un mensajero en busca del príncipe, con el siguiente escrito: “El rey está muy enfermo, vuelve inmediatamente”. Pasaron los días y el rey empeoraba, cuando él sintió que había llegado su momento mando llamar a su siervo más fiel, aquel que le había acompañado toda la vida sirviéndole con honestidad y amor, demostrándole prudencia, inteligencia, saber estar, saber actuar, y le dijo: -He estado pensando largo y tendido, he llegado a la conclusión que tú debes sucederme, tú eres la persona que debe reinar tras mi muerte. -Pero señor, no puede ser, yo solo soy un siervo. -Nada de eso, me has dado muestras siempre de grandeza y gran capacidad -contesto el rey Trajeron un pergamino real, sobre el que escribió su voluntad. En él le cedía el reino con todas sus posesiones, sus tierras, tesoros, personas… con todo el poder del reino, poniéndole el sello real se lo entrego al siervo. Nada más cogerlo, el siervo pudo sentir el peso del pergamino, lo que había en él, “todo un reino”. En ese mismo momento el rey murió. Se oyeron a lo lejos las alarmas, avisaban de la llegada de los barcos con el príncipe de vuelta. La noche era cerrada, con una gran tormenta, no se veía nada. El siervo enrolló el pergamino y lo guardo bajo su ropa, saliendo con un paje a toda prisa hacia el faro, debían encenderlo o los barcos chocarían con el arrecife y morirían muchas personas. Al llega, el paje intentó encender el faro pero la mecha estaba húmeda y las cerillas no conseguían encenderla. -Rápido necesito papel, algo que pueda quemar -decía el paje. El siervo le escuchaba a la vez que sentía el papiro bajo sus ropas, notaba todo el reino tocando su piel. -Rápido, necesito cualquier cosa para encender la mecha, las cerillas no son suficiente, rápido, rápido, van a morir muchas personas -volvió a decir el paje. El siervo tocaba el papiro, como pesaba, en su mano sentía como cogía el papel….
…….
La pregunta es: ¿Qué habrías hecho tú? ¿Habrías dejado que se hubieran chocado todos los barcos contra el arrecife, consiguiendo el reino? ¿O hubieras dado el pergamino para poder encender con él la mecha, salvando la vida de todas las personas, perdiendo así el reino y continuando como siervo? Pienso que todos los días pasamos por una situación parecida, en la que tenemos que decidir si damos nuestro reino o no. Son muchas las situaciones que se nos presentan en la que podemos dar a otra persona palabras de comprensión y amistad, tiempo, conocimientos, un abrazo, apoyo… en definitiva nuestro reino, a las personas de nuestro entorno que lo necesitan. Generalmente vemos estas situaciones, aunque por pereza, prisa, pensamientos que nos dicen que no sirve para nada, o que haremos el ridículo, finalmente no hacemos nada, dejando escapar la oportunidad de dar nuestro reino. Este reino es el que cada cual tiene en verdad, sin querer aparentar o dar otra cosa porque piensa que no es suficiente, puesto que el que da lo que tiene, su reino, con la intención de ayudar, de aportar, no puede pedírsele nada más, ni le pueden juzgar los demás, ni uno mismo debe juzgarse. Además he podido comprobar que palabras y acciones que parecen pequeñas e insignificantes, para la persona que se le da, son enormes, ayudándole mucho. Lo bueno que tiene este reino es que al contrario que el reino del cuento, si lo entregas no lo pierdes, pues viene de vuelta multiplicado con sensaciones hermosas, llenando nuestro espíritu de fuerza, llenándonos de bienestar. En la parábola de los talentos, que ponemos el video a continuación, se explica con gran sencillez como todos disponemos de talentos, dones o capacidades únicas, nuestro DEBER es reconocerlos, desarrollarlos y compartirlos, la forma de hacerlos crecer es dándolos, compartiéndolos con los demás. Si dejamos nuestros talentos sin utilizar, se convierte en algo inútil, que no sirve para nada ni nadie, y finalmente se pierden. Al entregarlos, los desarrollamos, creciendo en todos los aspectos, convirtiendo lo que hacemos en un trabajo de servicio, útil y necesario tanto para nuestra evolución como para la evolución de los demás. Atrayendo la prosperidad material y espiritual a nuestras vidas al cumplir con nuestro Dharma o deber en la vida, al desarrollar nuestras potencialidades e ir realizando nuestro yo esencial. De esta manera a través de nuestras acciones, allí donde estemos, hacemos de este mundo un lugar mejor.
Hay una frase muy hermosa que lo describe muy bien: “Quien no VIVE para servir, no sirve para VIVIR”.
Usted tiene el hábito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuando) podrá precisar de ellos.
Usted tiene el hábito de juntar dinero sólo para no gastarlo, pues piensa en el futuro podrá hacer falta.
Usted tiene hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios
domésticos y otras cosas del hogar que ya no usa hace bastante tiempo.
¿Y dentro suyo?… Usted tiene el hábito de guardar broncas,
resentimientos, tristezas, miedos, etc. No haga eso. Es
anti-prosperidad.
Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a su vida.
Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que la prosperidad venga.
Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que usted desea.
Mientras usted está material o emocionalmente cargando cosas viejas e
inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas oportunidades.
Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto del fondo, el garaje. Dé lo que usted no usa más.
La actitud de guardar un montón de cosas inútiles amarra su vida. No
son los objetos guardados que estancan su vida, sino el significado de
la actitud de guardar.
Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia.
Es creer que mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer
sus necesidades.
Con esa postura, usted está enviando dos mensajes para su cerebro y su vida:
- Ud no confía en el mañana
- Ud cree que lo nuevo y lo mejor NO son para usted, ya que se alegra con guardar cosas viejas e inútiles.
Deshágase de la que perdió el color y el brillo, deje entrar lo nuevo en su casa y dentro de si mismo.
Nos guste o no lo que eres hoy es el resultado de todos tus pensamientos, ya sean conscientes o inconscientes.
Si repites un pensamiento este generara una acción, si repites una acción construirás un habito, si mantienes un habito forjaras un carácter, con el carácter marcaras una forma de vida.
Pensamiento > Acción > Hábitos > Carácter > Vida
Así pues que si quieres cambiar tu vida deberás trasformar tu carácter, para transformar tu carácter habrás de crear nuevos hábitos, para crear nuevos hábitos deberás actuar de forma diferente, para actuar de forma diferente tendrás que cambiar tus pensamientos.
Constantemente me encuentro con personas que no disfrutan de sus vidas, tienen mala salud, no les gusta su trabajo, sus relaciones con la familia y las demás personas no son buenas … pero no quieren cambiar, siguen creyendo que no es cosa suya. De esta manera es imposible que las cosas mejoren.
La vida es la interpretación que hacemos cada uno del entorno, a través de la mente. Si la mente está cargada de pensamientos negativos y destructivos, las conclusiones que se emitan irán contaminadas y oscurecidas. Puedes tener delante grandes oportunidades pero dentro de ti hay un pensamiento que te dice: Yo no merezco ser feliz, yo no valgo, no sirvo, soy mala persona, soy tonto… Si piensas que tu vida es mala, será mala y estarás atrapado en una vida triste, siendo uno mismo el que se limita.
Cuando cometes un fallo te machacas y te insultas de una manera ofensiva, cosas que no permitirías decirte a nadie, te las dices tú, alimentando tu malestar. Si uno cree que es tonto, no se dará la oportunidad de hacer cosas en las que tenga que desarrollar la inteligencia. Si uno cree que no cae bien a los demás se limitara a la hora de hacer cosas con otras personas, separándose de los demás. Si uno cree que es torpe no desarrollara la habilidad. Si uno cree que no sirve para nada no se atreverá a emprender nuevos retos…
La única manera de cambiar tu vida es cambiar tu forma de pensar, despertar la capacidad de observar tus pensamientos (Abhiasa Yoga), discriminar (Viveka Yoga) cuales no solucionan, hacen daño y destruyen, cambiándolos por otros útiles, que ayuden, solucionen y construyan. De esta manera todo lo que salga de ti será positivo, creando un entorno, un mundo mejor allí donde tú te encuentres, lleno de salud, buenas relaciones y alegría.
No intentes cambiar el mundo, te estamparas con él, cambia tu mente haciéndola constructiva y vivirás en el paraíso en la tierra.
1. Ordena tu vida
Sentirás una gran oleada de inspiración cuando te deshagas de cosas
que ya no son útiles en tu vida – así que mientras menos posesiones
necesites asegurar, cuidar, desempolvar, organizar y mover, más próximo
estarás de ser libre.
2. Elimina de tu agenda las actividades y obligaciones innecesarias e indeseables
Dile “no” a las exigencias excesivas, y no te sientas culpable de inyectar una dosis de tiempo libre a tu rutina diaria.
3. Asegúrate de que tu tiempo libre sea libre
Pasar una tarde leyendo o escribiendo cartas, viendo una película con
un ser querido, cenar con los hijos o hacer ejercicio, es más
inspirador que asistir a un evento en el que suelen abundar las
conversaciones inútiles.
4. Saca tiempo para la meditación y el yoga
Saca por lo menos 20 minutos diarios, siéntate en silencio y establece un contacto consciente con Dios
5. Regresa a la sencillez de la naturaleza
No hay nada que sea más inspirador que la naturaleza, camina o acampa
en el bosque; nada en un río, lago o en el mar; siéntate frente a una
fogata, monta a caballo o esquía en la nieve.
6. Marca distancia entre tú y tus críticos
Dales una bendición silenciosa a quienes andan buscando defectos o
son amigos de las confrontaciones y apártate de su energía tan rápido
como sea posible.
7. Saca un tiempo para tu salud
Recuerda que tu cuerpo es el templo sagrado donde vives durante esta
vida, así que saca un poco de tiempo cada día y haz ejercicio
8. Juega, juega, juega
Simplificarás tu vida y te sentirás inspirado si aprendes a jugar en vez de trabajar toda tu vida.
9. Disminuye el ritmo
Cuando vayas en tu auto, disminuye la velocidad y relájate,
desacelera tu forma de hablar, tus pensamientos y el ritmo frenético de
todo lo que haces. Dedica más tiempo a escuchar a los demás; sé
consciente de tu inclinación a interrumpir y a dar por terminadas las
conversaciones, y opta más bien por escuchar. Detente y aprecia las
estrellas en una noche despejada, o las formas de las nubes en un día
gris. Siéntate en un centro comercial y observa cómo todas las personas
parecen ir deprisa y sin rumbo alguno.
10. Haz todo lo posible para evitar las deudas
Recuerda que estás intentando simplificar tu vida, así que no
necesitas comprar objetos que la complicarán y la trastornarán. si no
puedes adquirirlos, olvídate de ellos hasta que puedas hacerlo; al
contraer deudas, sólo agregas más capas de ansiedad a tu vida.
11. Olvídate del valor efectivo
No te niegues a los placeres de la vida por razones monetarias; no
determines tus compras por el hecho de obtener un descuento, y no te
prives de sentir alegría porque no te hicieron una rebaja.
12. Acuérdate de tu espíritu
Si la vida te parece muy compleja, rápida, desordenada, frenética o
difícil, acuérdate de tu propio espíritu. estás encaminado a la
inspiración, un lugar sencillo y pacífico en donde estás en armonía con
la sincronización perfecta de toda la creación. viaja mentalmente allí y
detente con frecuencia para recordar lo que realmente quieres.