lunes, febrero 17

La invitación

No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma…

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: “¡Sí!”.

No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.

"La invitación" de Oriah Mountain Dreamer



miércoles, febrero 12

Cuento

El discipulo se reunió con su mentor espiritual para indagar algunos aspectos de la liberación y de aquellos que la alcanzan. Departieron durante horas. Por último, el discípulo le preguntó al maestro:

-¿Cómo es posible que un ser humano liberado pueda permanecer tan sereno a pesar de las terribles tragedias que padece la humanidad?

El mentor tomó entre las suyas las manos del perplejo discípulo, y le explicó:

-Tú estás durmiendo. Supóntelo. Sueñas que vas en un barco con otros pasajeros. De repente, el barco encalla y comienza a hundirse. Angustiado, te despiertas. Y la pregunta que yo te hago es: ¿Acaso te duermes rápidamente de nuevo para avisar a los personajes de tu sueño?

martes, enero 21

Libre y relajado.

"La suerte me favorece automáticamente porque no dudo en poder conseguir lo que quiero y lo que necesito. No dudo de que todo lo que me sucede es lo mejor para mí. Esto es lo que yo llamo suerte."


LIBRE Y RELAJADO: UN CANTO VAJRA ESPONTÁNEO
Por el venerable Lama Guendun Rimpoché



La felicidad no se consigue
con grandes sacrificios y fuerza de voluntad;

No te esfuerces,
No hay nada que hacer o deshacer.
Todo lo que aparece momentáneamente en el cuerpo-mente
no tiene ninguna importancia,
sea lo que fuere tiene poca realidad.
¿Por qué identificarse con ello y luego apegarse?
¿Por qué emitir juicios sobre eso y sobre nosotros?

Es mucho mejor dejar
simplemente que todo el juego ocurra por sí mismo,
surgiendo y replegándose como las olas
-sin alterar nada-
y observar como todo se desvanece
y reaparece mágicamente, un y otra vez,
eternamente.

Es nuestra búsqueda de felicidad
Lo único que nos impide verlo.

Es como perseguir un arco iris de vivos colores
que no alcanzas jamás,
o como un perro intentando atrapar su propia cola.

Aunque la paz y la felicidad no existen realmente
como una cosa o como un lugar,
están siempre disponibles
y te acompañan a cada instante.

No creas en la realidad
de las experiencias buenas y malas;
pues son tan efímeras como el buen tiempo y el mal tiempo,
como el arco iris en el cielo.

Deseando aferrar lo inaferrable,
te agotas en vano.
En el instante en que abres y relajas
ese apretado puño del aferramiento,
ahí está el espacio infinito, abierto, seductor y confortable.

Sírvete de esa espaciosidad,
de esa libertad y tranquilidad natural.
No busques más.
No te adentres en la enmarañada selva
siguiendo el rastro del gran elefante despierto,
pues ya está en casa descansando apaciblemente
enfrente de tu propio hogar.

Nada que hacer o deshacer,
nada que forzar,
nada que desear,
nada falta.

¡Maravilloso!
Todo sucede por sí mismo.



Aportación de Milde Tomas

Un 2014 lleno de V.A.L.O.R.


"El hombre se convierte en lo que piensa"