martes, marzo 29

Miedo




Al miedo se le teme e intentamos escapar de el, pero el miedo es necesario y si se sabe utilizar es una gran herramienta, siendo como el viento o la gasolina, una energía que nos empuja hacia nuestra meta.
El miedo y el valor son lo mismo, van unidos como las dos caras de una misma moneda, no se pueden separa, aunque si puedes vivir siempre en una cara con la ignorancia que en la otra esta su complementario.

Para utilizar correctamente el miedo y el valor deben estar unidos, buscando el equilibrio entre ellos. Si solo vivo desde el miedo, sin despertar valor, me paralizará, sin buscar los cambios y acciones necesarias en mi vida para no atascarme, entristecerme y enfermar. Si me polarizo en el valor, sin el miedo, me volveré imprudente y cometeré fallos, actuando rápido y sin pensar.
Cuando unimos miedo y valor, despertamos la prudencia unida a la determinación, el saber esperar actuando cuando es necesario hacerlo.

Supongamos que nos hemos quedado sin trabajo, la primera respuesta serán, inseguridad e incertidumbre, ósea miedo. Esto puede despertar dos cosas básicamente:
1- Quedarnos bloqueados con pensamientos negativos, fantasías destructivas que nos hacen pensar que nunca conseguiremos trabajo, que perderemos la casa, que no valgo para hacer otras cosas… quedándose paralizados.

2- Después del susto inicial, despertar valor, haciendo lo posible para vencer barreras internas, como la pereza e inseguridades personales que nos dicen que no podemos, que no servimos, siendo creativos, haciendo cosas diferentes que pensabas que no podrías hacer, pensando alternativas y nuevos camino, presentándote a entrevistas de trabajo con decisión… creciendo y desarrollándote…con paciencia y constancia hasta conseguirlo.

Recuerdo que una alumna siempre se estaba quejando de su trabajo, un día la despidieron y llego a clase muy asustada. Después de ir al paro y ver que lo que le quedaba no era suficiente para pagar la hipoteca y demás gastos necesarios, tuvo mucho más miedo. Aun teniendo la formación como profesora de Yoga, no se veía preparada, esto fue el detonante que le impulso a dar clases, venciendo sus inseguridades y consiguiendo el dinero suficiente para cubrir sus gastos.
Utiliza el miedo, que no te utilice el a ti.

Por favor, ser felices.

Marut

Ego


Ego
Al nacer empezamos a formarnos, condicionados por nuestros padres, la educación y el entorno, vamos creando una personalidad, un personaje, un ego.
El ego al identificarse con nuestra forma física, emociones y pensamientos, que cambian constantemente, se llena de inseguridad, buscando el reconocimiento, aceptación y admiración por parte de los demás. Para conseguir esto, el ego utiliza un valor, un poder que sienta que atrae la atención hacia él. Lo buscamos a través de la imagen siendo el fuerte, alto, guapo, con coches caros, ropas de marca, propiedades... Desde las emociones siendo el bueno, duro, tierno… El intelectual busca demostrar conocimientos, tener datos y dejar a los demás asombrados con lo listo que es. En general desde el ego, nos sentimos obligados a mostrar constantemente lo que tenemos, lo que hacemos, lo que sabemos… para ser aceptados, queridos.
Esto se ve claramente cuando en alguna celebración, boda o bautizo, se forma una mesa donde no se conocen las personas. Puede pasar que algunos terminen hablando de su empresa, los trabajadores que tiene o incluso de lo que factura. Otros hablan de sus propiedades, casas, coches. Otros alardean de sus master, conocimientos, proyectos… todo por sentirse reconocidos, que son aceptados en el grupo.

Todos estos apegos nos harán crear una imagen falsa de lo que somos, defendiendo ese personaje allí donde estemos, sintiéndonos seguros y bien cuando seamos el mas listo, guapo, rico… y sintiéndonos inseguros y mal cuando aparezca alguien que sea mas que nosotros en ese aspecto. El ego no sabe sentirse igual, por lo que suele estar por abajo con frustración y rabia o por encima con orgullo y vanidad. Como no nos gusta estar abajo aparece la envidia, con chismorreos y juicios temerarios para hundir al otro y así estar por encima.

Es muy común el pensamiento:”Tanto tienes, tanto vales”. Que gran equivocación.
La verdadera grandeza se encuentra en la humildad, el autentico valor está en que somos un Ser humano, ni mejor ni peor, solo diferentes, pero cada uno único e indispensable. Esto hace que puedas estar con un mendigo o un príncipe y no sentirte ni mas ni menos, relacionándote sin prejuicios de forma sincera con cualquier persona.

Por favor, sed felices.

Marut

Un mundo mejor.



Una persona con un pensamiento negativo puede cruzarse con diez personas y transmitirlo, estas a su vez pueden cruzarse con otras diez personas cada una y seguir transmitiendo negatividad, así sucesivamente. En el mismo día la vibración negativa de una persona puede llegar a cientos de personas, haciendo que estas tengan un mal día. Esto mismo lo puede hacer una persona con un pensamiento positivo, transmitiendo esta vibración a cientos de personas, consiguiendo llevar un día agradable a todas ellas. Pienso que este es el camino para conseguir un mundo mejor, empieza por la paz y alegría en uno mismo.

Imaginaros que tenéis un buen día, de repente aparece una persona con sus preocupaciones y problemas personales. De repente se comporta o dice algo que no os resulta agradable. Es el momento de decidir:
1-Sentirse ofendido y atacado por su forma de comportarse. Entonces recibiendo su conflicto, gritarle, insultarle y discutir con él. Vuestro día se ha vuelto desagradable.
2-Darse cuenta que el problema de esa persona no va contigo, su bloqueo y rigidez mental, allí donde va los lleva, a la panadería, en el trabajo, con la familia... Para comprender a esa persona recuerda cuando algo te hace enfadar, como pierdes la claridad de pensamiento, el único punto de vista es el tuyo y no puedes ver nada más. Si puedes quitale leña al fuego hablándole con serenidad, buscando ayudar e intentando arrancarle una sonrisa que le quite importancia al asunto. Cuando logras que esa persona no solo no te transmita su tensión, sino que eres capaz de ayudarle, dándole tranquilidad y bienestar, entonces has hecho magia, has conseguido un milagro al transmutar el malestar en alegría.

Lao-Tsé decía:
Para que haya paz en el mundo debe haber paz en las naciones. Para que haya paz en las naciones debe haber paz en las ciudades. Para que haya paz en las ciudades debe haber paz entre los vecinos. Para que haya paz entre los vecinos debe haber paz en las casas. Para que haya paz en las casas debe haber paz en los corazones.
El cambio hacia un mundo mejor empieza en ti.

Ser Felices.

Marut.

Responsabilidad: “Responder con habilidad”


Responsabilidad: “Responder con habilidad”

Reconozco que mi vida empezó a mejorar cuando aprendí que yo era responsable de todas las cosas que me afectaban en la vida.
Para poder entender esto es importante diferenciar responsabilidad de culpabilidad. Todos cargamos con grandes dosis de culpa, siendo esta la forma de castigarnos y dañarnos en la vida. La responsabilidad, sin embargo, es la respuesta hábil ante cualquier situación que se nos presenta en la vida. Entendiendo de esta manera los términos, ante cualquier conflicto o problema, en vez de enfadarnos, buscar culpables y enredarnos en un montón de críticas y juicios destructivos, trabajaremos para solucionar y construir, buscando la respuesta correcta para solucionar la situación.
Recuerda, la guerra (la culpa) destruye, nos lleva al conflicto, a la pobreza y a la enfermedad, en cambio la paz (responder con habilidad), nos lleva a colaborar con nosotros, creando prosperidad y riqueza en nuestras vidas.
En la vida constantemente se cierran puertas y se abren otras, la respuesta hábil nos hace fluir como si fuéramos agua, buscando alternativas, caminos abiertos para seguir.
Pongamos un ejemplo:
Estas en casa, llama un amigo y te dice que si puedes ir a su casa a ayudarle en unas cosas, a ti no te apetece mucho pero accedes a ir. Vas conduciendo el coche hacia su casa y se pincha una rueda del coche.
Opción A. Culpabilidad: pensamientos llenos de ira, insultando, juzgando y condenando a tu amigo por llamarte y a ti mismo por acceder. Acompañado posiblemente de alguna patada al coche o gritos de rabia.
Opción B. Responsabilidad: Todas las decisiones para estar aquí, en esta situación, las he tomado yo, como adulto. Desde aquí sin enfadarme respiro y pienso, busco las soluciones y de la mejor manera que yo pueda, cambio la rueda, intentando incluso disfrutar de esta situación.
Entre la opción A y la B hay un camino gradual a recorrer, una actitud a trabajar poco a poco, una y otra vez, pero con atención e intención se puede alcanzar.

Ser felices.


Marut

lunes, marzo 22

¡LA FELICIDAD EXISTE!


Otoño 09


Antes, cuando a Juan le preguntaban cómo estaba, cómo le iba, contestaba, ya sabes, que si “vaya, vamos tirando, jodido… pero contento”, en función de las circunstancias que le acompañaran esa temporada, ese día, ese momento. ¿Será que nuestro bienestar depende de las circunstancias exteriores, de nuestros pensamientos, sensaciones o emociones?, ¿de qué si no? Ya lo decía Vasco, un famoso protagonista de cómic: “somos lo que nos contamos, compañero”. Y así lo que somos y nuestro personaje son una misma cosa, y así nos vivimos y manifestamos.

Dice gente que dice que sabe, ni buenas ni malas lenguas, ilustres enterados de la vida, en la pelu, en el bar, la abuela Herminia y hasta el cura del pueblo… ¡que la felicidad no existe!, que aún debemos quedarnos contentos con pequeños atisbos, ¿migajas?, con breves momentos que parece que se le caen a la vida, a la dura vida, “la vida es dura, hijo y éxito hay que trabajárselo… o coger buenos atajos y para lucir, ya se sabe, hay que sufrir… aunque, qué diablos, ¡a vivir, que son dos días!”.

Y así vivimos inmersos en una continua acción-reacción ante lo que la vida nos trae, cerrados a su enseñanza y regalo, “¡Dios me libre!, ¿dónde vives tú?”, respondiendo a la amenaza que supone. “¡Tengo que mantener el tipo, la imagen, qué van a decir… o pensar!”, y ahí se nos va la vida, sobrevivimos más que vivimos y enseñamos a nuestros hijos a hacerlo, o lo intentamos, “¡que la vida es dura y hay que aguantar el tipo!”.

Y ¿qué tienen esos seres de luz (porque el Ser es luz) que aparecen leves, como sin necesidad de tener que soportar nada?, que más que hacer, parece que se dejan hacer, se dejan ser. ¿Qué tienen que su presencia deja aromas de paz, serenidad y armonía?, ¿qué tienen que se viven en paz, completos? como que su alimento está más allá de la forma, de la imagen, circunstancias, pensamientos, deseos y miedos.

Y Juan empieza a descubrir, a ser consciente, que unas veces contesta que está bien y otras que mal, y a veces no han pasado más que unas semanas entre una cosa y otra, más que unos días, unas horas, unos minutos. ¿Será esto un despertar a algo importante? De repente empieza a “darse cuenta” de cómo su identidad estaba ligada al personaje, a la personalidad, y empieza a des-identificarse de ello y a descubrirse en el Ser.

Quizás, esos seres de luz hayan encontrado la clave, el tesoro, el único capaz de cambiar de fondo una vida. Quizás se hayan encontrado en el “Ser”, en otra dimensión más allá de la forma, de la personalidad, más allá del “Tener”, del “Hacer”. Quizás hayan descubierto que la felicidad sí existe, que pueden decir, aunque parezca que uno debe disculparse por ello, que ¡la felicidad existe!… y está en uno… y con ello en todo.

Y un día, su madre le dice a Juan que se le ve muy bien, que si está enamorado… y Juan, tras un breve silencio, responde desde el fondo del alma. ¡Sí, claro! Estoy enamorado… ¡de la vida!

Y es que con el despertar uno se deja vivir a favor de la vida, uno fluye con las leyes naturales, deja de resistirse… y la vida responde con desbordante generosidad, ¿cómo no? y va poniendo en el camino todo lo que necesitamos, el universo, ¡nada menos!, se confabula para ello.

El yoga, la unión con lo soy, regala sus técnicas y ofrece las actitudes para trabajar en el conocimiento y armonización los cuerpos físico, emocional y mental. Así, la esencia del Alma puede percibirse. El Yoga se hace camino y en su sendero uno va conociéndose y creando un espacio más allá de los objetos, uno va descubriendo una presencia que da el valor al “cómo” más que al “para qué”, va colocando las circunstancias, pensamientos, sensaciones y emociones en un segundo término, un segundo plano.

En el primero queda ese espacio interior que llena de presencia y conciencia cada momento, cada encuentro, circunstancia, emoción o pensamiento, que lo transforma, nos deja su lección y lo perfuma con nuestro mejor aroma… y empezamos a “jugar” con la vida representando nuestro personaje, porque lo verdaderamente importante empieza a ocurrir dentro… y nos convertimos en estrella y con una intuición que es conocimiento profundo, nos relacionarnos y manifestarnos desde el alma, con su inmenso poder de curación, transformación, de disfrute profundo de la vida… con su capacidad de Amar.

Y a Juan ya sólo le sale contestar que está bien, ¿cómo va a estar? aunque las circunstancias sean más o menos difíciles. Porque Juan ya ha recorrido un camino en el que han caído, por su propio peso, estructuras mentales y conflictos emocionales, ha renovado relaciones, se ha quitado laste, ha aprendido a decir que no y va descubriendo lo que realmente quiere… todo desde una percepción y manifestación cada vez mayor de lo que es, de quién es… de ese Ser que le nutre de bienestar, equilibrio, paz y armonía, con él mismo y con la vida… y desde ahí, ¿cómo va a estar? pues bien, claro.

Y en el camino, el sendero, el YOGA, en la unión consciente con lo que soy, donde me siento uno con todo y con todos, donde todo cobra sentido y se despierta un propósito en mi vida… me rindo a lo que es, a lo que soy, a la vida en movimiento y continua expresión, a su regalo y enseñanza.

Un camino que se vuelve río y un andar que se hace fluir… y en su viaje uno se vive pleno, FELIZ.



Nandana