martes, septiembre 23

Biedo, glups.



Si el miedo aparece en tu vida da lo mismo que sonrías como si quisieras convencerle de tu inocencia y da también lo mismo que tiembles aunque con eso pienses que le ablandarás las intenciones.

Puedes también contarlo por ahí, incluso a tus amigos porque pocos creerán que es para tanto, pero de lo que puedes estar seguro es de que te ha pillado, por lo menos para un buen rato.

De rápidos reflejos es el miedo y aunque tiene un aparecer fluido su despedida se puede demorar en un tiempo interminable, vamos que no se va ni aunque quieras convencerle de que ¡ tachán ¡ ya está, ya he aprendido, ¡ no es necesario que sigas aquí ¡ mira a ver si te necesitan en otra parte que yo ya me arreglo solo, y como arriba, puedes estar seguro que te tiene pillado y el mal rato sigue todavía.

De repente un rayo de luz ilumina y aclara tu mente, por fin has encontrado la respuesta, la solución, pero como no te lo crees ni tú, miras de reojo hacia ese lugar que ocupa tu acompañante incómodo con la esperanza de que se haya largado, pero imagínatelo. Puede que se esté limando las uñas o sacándose de entre los dientes con un palillo las fibras correosas de la última situación en la que sintiéndote impotente se te acababa de requetemerendar y viéndote tembloroso, tierno aunque rígido, sonríe, parece que tiene la pitanza asegurada. Vamos que la vida es bella.

Pero tú tranquilo, no puede acabar contigo del todo porque se queda sin chollo, eres la única razón de su existencia. Vive en ti, por ti y para ti.

Se ha convertido el miedo en compañero, que ya por viejo entrañable, con algo que ya es de nuestra propia sustancia, no existe tiempo en toda nuestra historia que podamos recordar sin su sempiterna presencia, paciente como él sólo, elegante y descarnado, nos despieza con familiaridad y deleite cada vez que encuentra el hueco, que por vacío, le invita a una fiesta que nosotros hemos hecho suya.

Nos conocemos desde que tenemos conciencia, ya en el mar íntimo de nuestra madre tuvimos nuestro primer anticipo, todo lo que encogía, sobrecogía y afectaba la meteorología de nuestro cálido y latente universo, nos hablaba del miedo de nuestra madre, pariente lejano de una presencia que se iba forjando con entidad propia y por simpatía estaba creando un doble, que como el color de los ojos o los rasgos físicos, hemos heredado en una suerte de extraña maldición, y que crecerá con nosotros, dentro de nosotros y para nosotros.

El miedo se aprende.

A partir de aquí las novedades que vayamos descubriendo, en un mundo que se revela poco a poco, llevarán adosada su dosis de miedo, y se autodosifica para que crezcas y con ello aumentes el reto que supones para él. Podría sin demasiado esfuerzo mostrar todo su poder y disolverte en un solo amago, pero no. Le gusta que te revuelvas, que no te rindas porque así se aplica y va echando mano progresivamente de sus artes y su ciencia.

Cada vez que te enfrentas y le plantas cara en las situaciones en las que ya no quedan opciones se retira, un poco, tímidamente, para que recuperes la confianza y el resuello. No lo hace porque le hayamos vencido no, lo hace porque no le estimulan los rendidos, no le producen morbo.

El miedo impulsa.

Casi todas las proezas realizadas por la Humanidad han tenido como motor principal el miedo. Son famosas las “huidas hacia delante”, el miedo a lo conocido (por malo) ha tenido también sus dosis de protagonismo y claro no podemos dejar en el tintero el conocido “salto al Vacío” *, sinónimo de situación evolutivamente desesperada en la que nos vemos forzados y digo bien forzados, a dar un paso en un terreno que no conocemos y que nos hace exclamar “que sea lo que Dios quiera”, total, peor no puedo estar.

* Antes se creía que el salto al vacío era un salto a ciegas y con resultados no predecibles, actualmente, los sesudos del tema añaden un nuevo elemento que disipa las dudas pero no el sentimiento de incertidumbre y son las famosas “coordenadas”, que las dejamos para una próxima colaboración.

El miedo paraliza.

Como animales que somos, nuestro sistema nervioso puede desde hacernos reaccionar violentamente hasta dejarnos inmovilizados, sin capacidad de reacción. “Entre la espada y la pared” resulta una expresión significativa.


El miedo se contagia.

No duda en señalarnos a sus paisanos que realizan su labor con celo y el panorama que se nos presenta nos evoca situaciones parecidas en las que nos debatíamos y aumenta nuestra aprensión, nuestra sentimiento de incertidumbre e inseguridad.

El miedo lo reconocemos en los demás.

En esta suerte de simpatía no son siempre nuestros miedos los artífices de nuestra desazón, es más, en ocasiones ni nos acordamos de que exista. Pero como vibración que late y pulsa la podemos percibir en los demás, asfixiando a cualquiera de nuestros semejantes y casi sin darnos cuenta nos encontramos en la misma longitud de onda y de esta forma lo ajeno pasa a ser propio.

El miedo lo utilizamos contra los demás cada vez que recordamos el nuestro.

Realmente el miedo paraliza, acogota, aprieta hasta impedirnos respirar, pensar, digerir, dormir. Es de tal magnitud el sentimiento de inoportunidad, de impotencia que puede despertar, que para curarnos en salud, hacemos responsables a los demás de nuestro propio miedo. Pero si tanto nos afecta, aún y cuando la situación miedosa no sea de nuestra propiedad; ¿no será que propio o ajeno, solo nos afectan los miedos que no hemos podido superar?. Entretanto y si no tienes otra cosa que hacer, te sugiero que le mires la etiqueta a este nuevo envío, seguro que pone tu nombre.

Salud.

Escrito por Brihaspati.


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Aita te quiero mucho...















Se acercaba la Natividad, fechas propias para el acercamiento entre las personas, entre las familias, con los amigos…….

Las calles céntricas y más comerciales parecían un hervidero de luces y de gentes, los escaparates de las tiendas mostraban mucho de lo que se podía conseguir siempre que tuvieras los ceros detrás de la coma y para aquellos que los tuvieran ( los ceros ) antes, otros escaparates ( los de los bancos ), mostraban la posibilidad de conseguir ahora lo que no tenías antes comprometiéndote a pagarlos después.

No sé, si los recuerdos de otros de otros tiempos pasados o la máxima socialmente aceptada del “Espíritu de la Navidad”, hacían que quien más o quien menos intentara en esos días maquillar y apuntalar los compromisos familiares aún y teniendo que pagar las consecuencias de juntar las churras con las merinas, o la simple conjunción de suegros, cuñadas, padres, abuelos, yernos, nueras, hermanos, nietos,…..en combinaciones moleculares al borde de la “masa crítica”. Pero se aúnan voluntades de buenos deseos intentando sostener la idea o simplemente una intención y se reza para que los días de compromiso obligado en el que hay que elegir entre comemos con estos y cenamos con esos, tengan el menor costo posible y la cena de Nochebuena y la comida del día de Navidad no tengan como nexo de unión el “Rosario de la Aurora”.

Además está también el tema de los ausentes, sempiternos invitados entre las gentes más sensibles, algunos por forzosos y dolorosos, otros por dolorosos y forzosos. En cualquier caso ni el besugo es de nuestras aguas ni el lechazo de hoy sabe como el de antes.

El “inventillo” del amigo invisible ha resuelto aparentemente y gracias al azar situaciones que resultaban espinosas y causa de agravio y resentimiento.

Nuestro héroe pensaba estas cosas mientras rascándose el fondo de los bolsillos buscaba el euro que le iba a permitir comprar el periódico para buscar en la sección de empleos el anuncio que le permitiera salir del Superjornal de 600 áureos y 8 horas contratadas ( que al final eran 9 o 10 exigidas y no pagadas ) con el que vivía de contrato temporal en contrato temporal.

Veía los coches, lujosos, aparcados en dobles filas interminables, a sus paisanos acarreando bolsas y bolsones llenos de paquetes de colorines.
Su economía anfibia iba mareándose por todas las veces en las que era restada, dividida en partes en las que al final nuevamente y reiteradamente se volvía a dividir entre cuatro. Limitado el resultado quedaba también limitada la lista de productos a los que podía tener acceso, hubo un tiempo no muy lejano en el que el factor divisor eran cinco pero……….Además el quinto no era el, simplemente no se contaba.

Las manos en los bolsillos y el calor de su chaqueta le hacían añorar otros tiempos en los que las mismas fechas producían un nerviosismo y expectativas constantes, entonces todo resultaba más acogedor y hogareño. El desenlace del Día de Reyes no siempre satisfacía la fantasía que tanta espera había provocado pero siempre aparecía para poder solucionarlo el olvido.

Sus pasos le llevaron hacia la Plaza Mayor, abarrotada de gente, con un árbol que no era tal árbol, inmenso que decía “árbol de los deseos”, unas muchachas sonrientes se encargaban de coger los sobres de la suerte de las vallas amarillas, de muchas manos, de muchos tamaños y las distribuían colocándolas en el árbol. Puestos de polvorones, mazapanes, turrones, petardos……

Casitas de pastores, molino, Reyes Magos, pajes, conducían al Portal que era anunciado por un Angel cibernético estrellado al que solo le faltaba un cartel no que rezara “Paz en la tierra a los hombres de Buena Voluntad” sino “El Corte Inglés”.

Miró a la Virgen María, estática, suponía que aterida de frío, sobrecogida por el tumulto que había organizado su no-unión con el Angel anunciador, como pensando si toda aquella gente trataría con comprensión aquella unión no lícita con resultado de vida gestada.

Miró también a San José, paradigma del cornudo dignificado por la gracia de dios y le inspiró lástima, decían que era carpintero, su barba no tenía ni serrín ni viruta pero aparecía canosa, supuso que el fruto de la edad y del hecho de asumir una situación que habría roto su corazón y su confianza. Posiblemente abochornado por no haber podido superar aquella situación de forma privada, íntima, sin tanto revuelo, sin hacer de “aquello” un motivo para el festejo y que todo el mundo parecía dispuesto a aceptarlo aunque a él le hubiera costado algún problema lumbar y gastritis.

Estaba también el niño, Jesús, símbolo de un nuevo nacimiento, de nuevos nacimientos, pero que en muchos lugares del mundo y constantemente venían marcados por su desnudez, por su fragilidad, con la necesidad de ser cuidados. Este niño Jesús, con unas manitas que apuntan hacia el cielo recibía la visita de los tres Reyes Magos, proporcionando además de reconocimiento, del nacer a una nueva vida, oro, incienso y mirra. Para nuestro hombre resultaba especialmente doloroso que otros niños de otros mundos no tuvieran la atención y el reconocimiento de tan insignes personajes, más bien recibieran la visita de los cuatro jinetes del Apocalipsis y pensó, y sintió, que la vida podía ser dura, injusta y que además había que vivirla para que no te llamaran cobarde, trabajar mucho por poco, para que no te llamaran vago, poner buena cara, para que no te tildaran de amargado, detentar los signos externos del triunfo, para que no te llamaran fracasado………..

Volvió hacia su casa entre las corrientes de gente que parecía que tenían adonde ir y además urgentemente, sin ver, sin tener en cuenta, sin prudencia para chocar con quien fuera que se interpusiera en su camino, hablando a voces, gritándole a su teléfono móvil como si este no funcionara y esperaran hacerse oír directamente.

Al llegar a casa y apagar todas las luces (todas) de las habitaciones en las que no había nadie, porque no había nadie, se dirigió a la cocina, calculó si sería oportuno encender la calefacción en ese momento o un poco más tarde y dejó la decisión para después, para cuando llegaran el resto de los habitantes, su frío se solucionaba con otro jersey. Sacó un puchero del armario y lo llenó de agua, dispuesto a hacer una sopita caliente para la cena. En ese momento sonó la puerta de la entrada, sintió unos pasos contundentes que venían hacia la cocina, sintió un abrazo por la espalda y oyó una voz que le decía “Aita, te quiero mucho”.








( Una aclaracion Aita sinifica papa )


Escrito por mi amigo Brihaspati.


En alguna ocasión le he oido decir : "de lo humano a lo divino"... ya te voy entendiendo.

Ding-dong.



Edad indefinida, posiblemente más cerca de los 50 que de los 40, un vestir propio de 30 años atrás, el bolso pegado, colgando como una prolongación natural de un brazo inerte, una mueca parecida a una sonrisa en un semblante pálido que decía poco, las gafas grandes, de pasta, que ocultaban unos ojillos marrones. El “buenos días” salió de algún rinconcito profundo a través de una boca que no se abría, que no se movía. Hola buenos días, respondí, ¿Qué desea?. Hola, ¿esto es un Centro de Yoga?, busco un yogui de verdad.
Para no resultar descortés me guardé la respuesta que quería salir de mi boca que era otra pregunta ¿y como es un yogui de verdad?.

- Sí, es una Escuela de Yoga, y si buscas un yogui de verdad ya lo has encontrado
- ¿Quién?, lo dijo poniéndose de puntillas como queriendo mirar por detrás de mí, al parecer no debía ser yo.
- Haciendo gala de un autocontrol que últimamente me tiene un poco sorprendido le pedí que me acompañara hasta una sala en la que hay un espejo de cuerpo entero y le dije que mirara allí. Pensó que le estaba tomando el pelo, vamos, que tenía el día guasón.
- Perdona, yo busco un yogui que me ayude a encontrar la Paz y el equilibrio.
- Pues está ahí.
- ¿Dónde?
- Delante de ti
- Ahí solo estoy yo
- Pues ahí es donde vas a encontrar el yogui de verdad, si no está ahí, no está en ninguna otra parte.
- Yo llevo toda la vida conmigo y nunca he visto eso que dices
- Es que lo tienes que buscar, encontrar, rescatar, proteger y hacer que crezca
- Pero eso es muy difícil
- Bueno, es solo cuestión de prácticas y tiempo
- ¿Tiempo?,¿Cuánto?
- Pueeees, toda una vida
- Eso es mucho
- No, es todo
- Y entonces, si al yogui de verdad lo tengo que buscar dentro de mí, ¿para que el centro de yoga?, ¿Cuál es tu labor, si es que haces algo?.
- Para la primera pregunta la respuesta es que tu sola no lo encontrarías, y a la segunda, que yo me encargaré de transmitirte la Ciencia del Yoga, con sus técnicas, con sus prácticas, para que puedas recomenzar tu proceso de acercamiento al Yogui de Verdad. Además procuraré mantener este centro para que otros como tu puedan llegar también, que esté limpio, atendido, trataré de aclarar las dudas que se te planteen, encajaré tus cuestionamientos, tus críticas, tus accesos de vanidad, tus retos, intentarás adularme, dudarás de mis intenciones, lo que se dice todo un proceso de yoguinización, que como todo aprendizaje tiene diferentes fases: niñez, adolescencia, juventud y madurez en el Yoga. Te advierto que son muchos los que se lo proponen y pocos los que perseveran.
- La verdad es que lo que me cuentas no me resulta muy atrayente, deberías cambiar a tu experto en marketing.
- Pues mi experto en marketing es el tiempo, se encarga de llevarse a los que no están preparados para esta búsqueda, al margen de la excusa que tengan, los zarandea un poquito por ahí y me los devuelve pasado un tiempo, que no siempre es una vuelta definitiva, este ir y volver, en ocasiones, se repite muchísimo, los que se van, lo hacen con quejas diferentes, pero lo que les hace volver es siempre lo mismo.
- ¿ Y que les hace volver?
- Pues es algo parecido a una deuda que tienen consigo mismo, que además, mientras no se satisface no te deja en paz más que a ratitos.
- ¡! Vamos, que esto es como una casa de empeños !!
- No, no es una casa de empeños, pero mientras uno no reconoce y realiza su propia esencia vive de prestado, vive corriendo de acá para allá, detrás de metas efímeras, que después resultan ser humo, nada. A veces tiene que desandar mucho para encontrar el camino y el punto en el que se desvió. Otras veces es simplemente im-po-si-ble.
- ¿ Y tú, como sabes que no te equivocas ?.
- Bueno, yo no sé que no me equivoco, es más, una de las cosas que estoy aprendiendo es que me equivoco, también estoy aprendiendo que el panorama de equívocos cambia en el tiempo, vamos, que ya no me equivoco en las mismas cosas que antes, me equivoco en otras.
- ¿Y aún y sabiendo que te equivocas tienes el cuajo de pretender instruir a otros ?.
- Sí, resulta un poco-poco lo que puedo enseñar, pero sé que es útil, hace tiempo pensaba que podía enseñar más cosas, casi de todo, pero eran cosas que no eran mías, eran conocimientos prestados que tuve que devolver porque no eran míos, ahora lo que sé que puedo enseñar es muy sencillo, te puedo enseñar a respirar, a estirar tu cuerpo y a establecer una buena relación con él, te puedo enseñar que tienes deseos y emociones y que también tienes que encontrarles la medida, puedo señalar la mente como origen y constructor del mundo que percibes y a la que también hay que cogerle el “aire”. Después puedo mostrar la necesidad de mantener esos tres aspectos en un cierto orden para que tu verdadera naturaleza encuentre el camino despejado para poder manifestarse y así te vayas conociendo en tus aspectos humano y espiritual.
- ¿Tu has encontrado “eso”?
- De mi vida íntima prefiero no hablar.
- Puedes ser un estafador
- Lo sé, pero lo que yo soy es cosa mía y el que tu quieras confiar en mi, es cosa tuya. En este tiempo ha habido quien ha llegado a esa conclusión y quien ha llegado a otras. Parece que no depende solo de mi o de lo que enseño, hay otros factores y entre ellos especialmente el tiempo, el tiempo no deja títere con cabeza, otros asunto son las cosas verdaderas, esas se mantienen invariables, permanecen.
- Bueno concretando, que esto que me dices me parece mucho rollo, ¿aquí se despiertan los chakras?.
- Los que tengas despiertos seguirán despiertos, los que estén “dormidos” seguirán así hasta que les llegue el momento de despertar.
- ¿Y la Kundalini)
- Lo mismo
- Y la Sabiduría
- Esa te la tendrás que ganar
- Pero en otros sitios aseguran que sí.¿Y el tantra?
- El tantra ¿qué?
- Si enseñas tantra
- ¿Tantra como el enfoque espiritual de la sexualidad?
- Si. Si.
- Pues no, no
- El Tantra es un símbolo de la unión de los dos aspectos de la energía en el momento de la meditación.
- Ya, Ya, vamos que no estás al dia en temas de estos.
- No, lo siento, sé poco y de lo poco que sé, sé poco.
- Gracias por la información, ya veré, adios
- Muy bien, vuelve cuando quieras, adios.

Giró sobre sus propios talones y desapareció por donde había venido. Me vino la imagen del Maestro y pensé que cuantas veces habría tenido que lidiar con este tipo de situaciones, la tremenda paciencia que demuestra y rogué por su vida y por la mía.
Escrito por mi amigo Brihaspati.
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martes, julio 15

Cuento: El joven dios.


Había un universo habitado por Dioses, uno de ellos era muy joven de edad pero con grandes y sinceras intenciones. Por esto le dieron un gran poder, para que su corta experiencia se fuera ampliando y así cada vez se haría más grande y sabio. Para ello le concedieron un mundo que el mismo gobernaría con leyes invisibles, tendría que ir haciendo las cosas lo mejor que pudiera y aprendiendo poco a poco.

El joven dios tenia un gran corazón, así que lo primero que hizo para que todas las personas de su mundo tuvieran una felicidad total, fue crear una ley en la cual todo lo que desearan lo tendrían inmediatamente. Todos los habitantes de este mundo eran felices, vivían con todo lo que deseaban, si les apetecía una comida en especial, la tenían en el momento. Si querían estar en la orilla de una playa, enseguida se encontraban allí. Que querían tener un gran físico y ser muy guapos, su cuerpo se modelaba y eran guapos. Si querían tener dinero y joyas, al momento eran ricos. Todos sus deseos se cumplían en el acto, que felices eran.

Al principio todo era bonito, que alegres y bien vivían, pero poco a poco todo fue cambiando. La gente empezó a perder el interés por las cosas, ya no disfrutaban como al principio, ya nada les causaba alegría. La gente seguía desilusionándose, decayendo cada vez más. Salían pegas por todo, se iban echando culpas los unos a los otros por cosas sin sentido. Tenían tal dejadez y desgana, que ese mundo fue dejándose hasta morir.

El joven dios al ver lo que había sucedió se preguntaba”: ¿Cómo pudo ser que estuvieran así? Tristes y desganados, si les di todo para que tuvieran felicidad absoluta. No se lo explicaba, les había concedido lo mejor que él creía que podía ofrecerles y habían acabado destruyéndose ellos mismos. Tras pensarlo y repasar todo lo que había pasado, se dio cuenta, estaba claro. Todo lo que les apetecía lo tenían y así lo bueno va perdiendo su fuerza, para ir cambiando a lo normal, lo de siempre. Les faltaba estimulo, les faltaba motivación, necesitaban contrastes, lo bueno al ser tan continuo perdió su valor e interés. Era como escribir con una tiza blanca sobre una pizarra blanca, no tenia fuerza lo que se escribía pues al no ver ningún contraste se perdía. Es diferente cuando con una tiza blanca se escribe en una pizarra negra, la letra coge fuerza y resalta ante el fondo, ganado en importancia. Así la gente totalmente desmotivado no puso empeño en moverse, en ganarse las cosas, valorándolas después del esfuerzo y creciendo con la experiencia de la acción.




Para intentar enmendar su error empezaría de cero, este nuevo mundo seria totalmente opuesto al anterior. Ahora lo haría con sufrimiento para todos, así tendrían que moverse y no se encantarían perdiendo el gusto por lo bueno. Paso entonces que todo el mundo estaba siempre triste, volvían a no tener ilusión por las cosas, siempre se enfadaban y discutían. Era incluso peor que el anterior y con mayor rapidez murió también.

El joven dios volvió a reflexionar con los nuevos datos y vio que este mundo había sido demasiado contrario al otro, se había ido de un extremo al otro.

Ahora haré un mundo donde no sea ni todo bueno, ni todo malo. La mitad de las personas serian felices y la otra mitad serán desdichados, así haber si se desarrollan y crecen. Con el paso del tiempo las personas que eran felices, se hicieron soberbias y vanidosas, creían que estaban por encima de todos los demás, desinteresadas por todas las personas excepto por ellas mismas. Les faltaba la humildad y solo se sentían bien cuando las personas desdichadas les miraban con envidia, entonces se sentían grandes, superiores, admirados, esto les gustaba. Pero esto no era felicidad, poco a poco se iban oscureciendo, queriendo siempre más para aparentar y no perder ni un ápice de su forma de vida. A los desdichados también les fue mal, se sentían muy desgraciados y le echaban la culpa de todos sus males y desgracias a los ricos, por su felicidad aparente, la vida para ellos era injusta, unos tanto y otros tan poco, no esperaban ya nada de nadie. Hubo guerras, los unos volcaban la culpa a los otros, nadie aceptaba su propia responsabilidad de cambiar. Así ese mundo también desapareció.

Después de este nuevo fracaso, el joven dios iba ganando en experiencia y no se derrumbaba, sabiendo que si no repetía los errores y aprendía de ellos, con voluntad y paciencia, al final conseguiría lo que quería. Así que con los datos que tenia ahora, volvió a intentarlo.

En este mundo habría personas felices y personas desdichadas, aunque no siempre serian los mismos. Todos tendrían días felices, otros medios y otros desdichados, en una forma circular, irían hacia arriba y hacia abajo, en ciclos, nadie seria ni totalmente feliz, ni totalmente desdichado. Habrá puntos extremos, variantes, contraste, todos en continuo movimiento. Las personas de este mundo al vivir de esta manera, empezaron a darse cuenta de sus diferentes y cambiantes estados de ánimo, estaban contentos a veces y otras tristes, arriba y abajo. Por esta causa sucedió algo muy hermoso.



Las personas que esos días estaban pletoritas y felices, se sentían fuertes y capaces de cualquier cosa en esos momentos, pero como también sufrían a veces, comprendían a aquellos que en esos momentos lo estaban pasando mal, sabían que se sentían desgraciados y al verlos sufrir, recordaban el miedo, el dolor y la tensión que vivían cuando ellos estaban de esta manera, ayudándoles, en ese estado de gran visión y claridad, les aportaban confianza y serenidad. Incluso si la persona que estaba mal en ese momento insultaba a la persona que estaba bien y feliz, esta no se ofendía, sin sentirse agredida ni atacada, el problema lo lleva la otra persona, pues sabia que lo hacia desde el bloqueo interno causado por la tensión y el dolor, que no tenia la capacidad de pensar con claridad que es tan necesaria para actuar de forma correcta, sabían que no eran capaces de hacerlo mejor. Así además de no enfadarse perdiendo ese estado de alegría, dentro de ellas iba creciendo un sentimiento de afinidad, unión, tolerancia y comprensión que les llenaba de “amor”.

Al estar los estados de ánimo en continuo movimiento, las personas cuando estaban felices ayudaban, y otras veces esas mismas personas se sentían desgraciadas, pero siempre tenían al lado una persona ayudándoles a pasar ese maltrecho, ese estado desagradable. Muchas eran las veces que esta persona que le ayudaba, había sido ayudada por la misma persona que ahora lo estaba pasando mal, cambiando constantemente de ayudar a ayudado, pasando por las dos caras de la moneda. De esta manera iban también aprendiendo una cosa muy importante, a dejarse ayudar, recibiendo fuerza y optimismo, agradeciendo la intención de la otra persona para que uno sea feliz. Al ir observándose al pasar por todos los estados de dicha a tristeza, las personas iban despertando y se daban cuenta de algo muy importante: Dar cuando sé esta bien y abrirte a recibir cuando estas mal, sabiendo que muchas veces no llegamos hasta donde queremos, no somos capaces de mas, necesitando de otras personas.

En este ambiente de contrastes, en continuo movimiento, las personas se dieron cuenta de una gran verdad: “ Las demás personas somos nosotros, y nosotros somos las demás personas. Por que siempre lo mismo que les pasa a ellos, nos pasa también a nosotros, y a nosotros nos pasa lo que les pasa a ellos. En mayor o menor medida, algunos en un grado mayor y en otros menor, pero sufrimos, amamos, reímos, lloramos... todos, por diferentes causas vale, pero esos sentimientos se generan dentro todos de nosotros. Debemos ser conscientes y darnos cuenta, que tanto ellos como nosotros, somos iguales y nos hacemos falta para vivir.” Así aprendían, observando a los demás se veían a ellos mismos y poniendo atención en las emociones y pensamientos propios, veían a los demás. Conociéndose cada vez mas fueron creciendo ganando en experiencia, comprensión y amor.
Había tal unión que este mundo siguió creciendo, floreciendo, siendo cada vez más hermoso y alegre. Las personas habían ganado sabiduría y comprendieron que todo lo que les sucedía era necesario, que todo esta en movimiento, todo viene y pasa. Se dieron cuenta que la felicidad se trabaja siempre, día a día, aceptando las cosas que nos pasan y sacando el máximo partido de ellas, disfrutando todo como un regalo, aprendiendo, VIVIENDO.

Aquí en este mundo es donde nuestro pequeño dios creció en experiencia, aprendiendo a través de las situaciones que creaban los humanos, a través del dolor, de la alegría, a traves del compartir todos los estados de ánimo. Con los contrastes, viendo que lo que parece malo se convierte en bueno, y otras veces ocurre que lo bueno te lleva a lo malo, en constante movimiento, aprendiendo a no poner etiquetas a las cosas. Así es como se convirtió en un gran dios, sabio y lleno de amor.

“Lo había conseguido”


Comentario:

Una persona con un pensamiento negativo puede cruzarse con diez personas y transmitirlo, estas a su vez pueden cruzarse con otras diez persona cada una y seguir transmitiéndolo, así sucesivamente. En el mismo día la vibración negativa de una persona puede llegar a cientos de personas, haciendo que estas tengan un mal día. Esto mismo lo puede hacer una persona con un pensamiento positivo, transmitiendo esta vibración a cientos de personas, consiguiendo llevar un día agradable a todas ellas. Pienso que este es el camino para conseguir un mundo mejor, empieza por la paz y alegría en uno mismo.

Imaginaros que tenéis un buen día, de repente aparece una persona con sus preocupaciones y problemas personales. De repente se comporta o dice algo que no os resulta agradable. En este momento tenéis la oportunidad de decidir:

1. Sentirse agredido y atacado por su forma de comportarse y hablar. Entonces gritarle, insultarle y discutir con él, poniéndose a su misma altura, recibiendo su vibración negativa de conflicto. Vuestro día se ha vuelto tenso y conflictivo.
2. Darse cuenta de que el problema de esa persona no va contigo, su bloqueo y rigidez mental, allí donde va los lleva, a la panadería, en el trabajo, con la familia... Recuerda cuando algo te hace enfadar, como pierdes la claridad de pensamiento, el único punto de vista es el tuyo y no puedes entender nada mas, te ha pasado muchas veces y seguirá pasando. Entonces lo comprendes e intentas quitarle leña a conflicto, hablándole con serenidad, intentando ayudar, intentando arrancarle una sonrisa que le quite gravedad al asunto, sin forzar la situación. Cuando logras que esa persona no solo no te transmita su tensión, sino que eres capaz de ayudarle, dándole tranquilidad y bienestar, entonces has hecho magia, transmutando el dolor en alegría. Si no puedes conseguir esto, intenta al menos que no te haga daño y déjalo pasar, que siga su camino sin que te afecte, pues igual no es el momento.

Si viniera un toro te pondrías en medio dejando que te golpeara con su fuerza o seria mejor moverse a un lado, hacerle un pase de derecha, luego otro de izquierda, controlando la situación, utilizando la inteligencia y el corazón, eso es arte. En las relaciones con las personas debemos ser artistas, creando belleza y armonía.

Cuando escribí este cuento me preguntaba por que nuestro mundo no podía ser igual que el ultimo mundo del cuento, entonces los observé y me di cuenta de que realmente si son los mismos. Lo que ocurre es que cada persona lleva un camino evolutivo, un ritmo personal de aprendizaje. Debemos dejar claro la diferencia entre entender, que se queda en el nivel mental únicamente, y comprender, que ocurre cuando esa experiencia tu también la has sentido. No es lo mismo que te expliquen lo que duele tener piedras en el riñón, ha haberlo vivido uno en propia experiencia. Cada vez hay mas personas con la capacidad de comprender las situaciones en las que se encuentran los demás, entonces se realiza una unión entre ellos, creando lazos de afinidad, cuando más experiencias y situaciones has vivido de forma consciente, mayor comprensión se puede tener. Esto es la autentica sabiduría y es la fuente del amor universal.




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Escrito por Sergio.
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martes, julio 8

El poder de la PALABRA.



Las personas disponemos gracias a nuestro cuerpo físico, de diferentes capacidades o poderes con los que podemos actuar. Al decir “poder” me refiero a que podemos hacer cosas con ellos. Una de estas capacidades, con mas importancia, es el poder de la palabra, cuando mejor sepamos utilizarla mas grandes serán las cosas que podamos hacer con ella. En el caso contrario, si no tenemos el control para utilizarla correctamente puede volverse contra nosotros, arruinar nuestras vidas y la de los demás. La palabra tiene un poder destructor enorme, cuando es utilizada sin pensar, sin control, pero cuando uno tiene la capacidad de dirigirla puede crear, ayudar y construir.
Es importante que entre, el camino de los pensamientos que surgen en nuestra mente y la consecuencia de estos, ósea lo que decimos, creemos un espacio intermedio en el que seamos capaces de discernir, haciendo una especie de criba entre lo que vale la pena que digamos y lo que es mejor callarse.



Para esto podemos revisar estos tres puntos:
1.. Que sea verdad. Son muchas las cosas que pensamos con muy pocos datos en nuestro poder sobre otras personas, presuponiendo e imaginando demasiadas historias e intenciones. De esta manera llegamos a creer lo que pensamos, entonces nos sentimos en posesión de la verdad absoluta, por lo que creemos que al tener la razón, tenemos el derecho a decir lo que queramos e incluso en muchas ocasiones creemos estar en el deber de poner a esa persona en su sitio, como si fuéramos los abanderados de la sociedad, pero es mentira lo hacemos por nosotros, por nuestra rabia y tensión que no controlamos. Juzgamos, criticamos, insultamos y condenamos como si fuéramos jueces omniscientes con una visión total. Un consejo: no nos creamos todo lo que pensamos de una forma rígida, como si la única opción buena fuera la nuestra, dejemos puertas abiertas a otros puntos de vista, teniendo una visión mas amplia.

Un cuento: Una mujer estaba en la estación esperando a que llegara el tren, como aun quedaba tiempo, se compro un paquete de galletitas saladas de lamarca que mas le gustaba para disfrutarlas mientras esperaba la llegada del tren y se sentó en un banco. Al momento llego un joven sentándose en el otro lado del banco, ella al verlo empezó a pensar que menuda pinta con la barba y el pelo largo, ya estaba juzgándolo. El muchacho cogió el paquete de galletas que había entre los dos en el banco y comió una. La mujer al ver esto cogió otra galleta mirándole con rabia mientras no paraba de pensar que ese muchacho era un sinvergüenza y un caradura. El muchacho sin embargo la miraba con una sonrisa dulce y cogió otra galleta, ella con mas rabia volvió a coger otra con los mismos pensamientos hacia el, condenándole a todo tipo de males. El sin embargo le devolvía la mirada con una sonrisa y cogia otra galleta. Esto se fue repitiendo hasta que llego la última galleta. No será capaz de cojerla este melenudo sin trabajo y hippie, pensaba la mujer. El muchacho la cogió, la partió por la mitad y le ofreció una parte al mujer. Esta no se contuvo ya, se levanto de golpe y echando pestes se fue a por el tren que estaba llegando. Una vez ya sentada en su asiento del tren, no podía parar de pensar en el muchacho imaginando todo tipo de cosas sobre el, llena de rabia y tensión. Ni tan siquiera podía ver el paisaje desde el tren como tanto le gustaba, así que decidió coger una revista de su bolso para ver si así podía parar de pensar. Cual fue su sorpresa cuando buscando en su bolso descubrió el paquete de galletas que había comprado antes y con toda su vergüenza comprendió que había estado comiendo las galletas del muchacho.



2.. Que no hagamos daño a nadie. Lo que decimos puede causar grades males en las personas, quedando grabado en su memoria y causando sufrimiento incluso para el resto de sus vidas. Las palabras mal dichas e inoportunas, son como si claváramos clavos en una puerta de madera, una vez clavados, dichas las palabras, podríamos retirarlos todos, pedir mil veces perdón, pero el agujero quedaría dejando la puerta estropeada, el dolor y el registro en la memoria queda creando un malestar interno.



3.. Que sirva para solucionar o mejorar las cosas. No será mejor que cuando abrimos la boca salgan rosas en vez de piedras. Por lo general cuando nos enfadamos perdemos el control y hablamos desde la tensión, en esos momentos no buscamos la resolución del conflicto que seria lo correcto, sino que nos quedamos atrapados en la emoción, en la rabia, echando mas leña al fuego de la furia con cada frase que decimos. Debemos buscar las palabras adecuadas para encontrar soluciones y no atascarnos en reproches, juicios o insultos.

Así pues si creamos el hábito de revisar estos tres puntos: que sea verdad, que no haga daño y que solucionen, poco a poco ganaremos en coherencia y prudencia, poniendo orden y armonía en nuestras vidas.
También es importante al utilizar la palabra hablar con propiedad. La mente constantemente nos manipula y después nosotros a los demás, para conseguir lo que quiere, por lo que es importante buscar la sinceridad, claridad y sencillez.
Cierto día estaba con mi mujer y con mis hijos en un parque de atracciones, serian las ocho de la tarde más o menos, y empezaba a estar cansado. Empecé a decir que ya era tarde para los niños, que nos fuéramos ya, que si iban a cenar tarde y otras cosas. Me di cuenta que como estaba cansado y quería irme, me apoyaba en mis hijos para conseguir lo que quería, pero en ningún momento dije la verdad: estaba cansado. Era capaz de creerme lo que yo decia y discutir por eso. Este tipo de cosas las hacemos muchas veces, cuando queremos que parezca tarde decimos: “eran casi las ocho” , cuando igual son las ocho menos veinte. Otras veces decimos:”habia mucha gente en la sala y no cabía ni una mosca” diciéndolo de una forma que no damos información clara, pues depende, cinco personas en una cabina de teléfonos es mucha gente, pero en un estadio de futbol es poca.

Otro consejo no repitas muchas veces lo mismo, pierde fuerza e interés lo que dices, también transmite inseguridad. Busca el equilibrio hablando lo justo y necesario.



Por ultimo al hablar de la palabra, es muy importante también la ausencia de esta, el saber escuchar. Esto es muy complicado pues cuando alguien nos habla nuestra mente escucha unos momentos, otros hace comentarios sobre lo que ha oido, otros se va a la compra de después, al trabajo, a las vacaciones... Al final de 15 minutos de charla igual hemos estado presente 5 minutos. Muchas personas no tienen la capacidad de dejar en el pensamiento las palabras y no pueden evitar decirlo, interrumpiendo constantemente al que habla, como si “lo único que importa es lo que yo pienso”. Debemos tener en cuenta que uno aprende al escuchar, por lo que debemos desarrollar esta capacidad.
Hay un dicho muy bonito que dice: “Dios nos ha dado dos orejas y una lengua, para que escuchemos el doble de lo que hablamos”

Intenta poner atención cuando hablas, sinceramente observa cual es la intención de tus palabras: crear ( soluciones, alegría, ayudar, paz) o destruir ( con tensión, dolor, desorden, egoísmo)



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Escrito por Sergio.
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